Palacio de la Magdalena

Palacio de la Magdalena

La historia del Palacio de la Magdalena es una aventura de proporciones épicas, llena de giros y sorpresas que capturan el alma de la sociedad y la política española. Durante ocho décadas de existencia rebosante de actividad, este majestuoso edificio ha pasado de ser una Residencia Real a propiedad municipal y, finalmente, ¡sede de una universidad internacional! ¡Menudo cambio de rumbo!

Pero eso no es todo, querido lector. Imagínate un lugar donde los congresos y los encuentros se celebran con estilo. ¡Pues el Palacio de la Magdalena es precisamente eso! No solo eso, sino que también conserva una zona museística que te transportará al encanto de los días en que era la residencia real. ¡Una experiencia nostálgica y fascinante!

Historia del Palacio de la Magdalena

Este palacio, situado en la preciosa ciudad de Santander, es el edificio más emblemático del lugar y un verdadero ejemplo de la arquitectura civil del norte de España. ¡Vaya belleza arquitectónica! Se encuentra en lo más alto de la Península de la Magdalena, como un rey dominando su reino. Su construcción tuvo lugar entre 1908 y 1912, gracias a los brillantes arquitectos Gonzalo Bringas y Javier González de Riancho. Resulta que el Ayuntamiento tuvo una idea genial: regalarles a los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia una residencia de verano que consolidara la tradición estival de la ciudad. ¡Qué regalo tan magnífico!

vista del Palacio de la Magdalena
vista del Palacio de la Magdalena

Y aquí viene la parte más divertida. Parece ser que la Reina, conocida en la intimidad familiar como Ena, quedó enamorada de este rincón paradisíaco, tan similar a los paisajes ingleses que tanto le gustaban. Escritores y poetas no pudieron evitar evocar su añoranza por la isla de Wight mientras disfrutaba de su estancia en Santander. ¡Un toque inglés en pleno corazón español!

Así que, querido lector, el Palacio de la Magdalena es mucho más que un edificio histórico. Es una historia llena de intriga y emociones, un lugar donde la arquitectura se combina con la tradición y la nostalgia. ¿Estás listo para embarcarte en esta aventura? ¡Adelante, la diversión te espera en cada rincón del Palacio de la Magdalena!

Palacio de la Magdalena
Palacio de la Magdalena

A partir de la II República, el Palacio de la Magdalena sufrió un torbellino de cambios en su vida que dejaron huellas tanto en su interior como en su exterior. Fue testigo de usos tan variopintos como ser sede de la Universidad Internacional de Verano, hospital e incluso una residencia temporal para los afectados por el incendio de 1941. ¡Qué camaleónico!

Pero aquí viene lo más emocionante: a partir de ese año, el Palacio pasó a ser propiedad de Don Juan, el hijo de Alfonso XIII y Conde de Barcelona. Sin embargo, en 1977, el Ayuntamiento tuvo una jugada maestra y adquirió este tesoro mediante una compra al propietario. Desde entonces, todos los ciudadanos podemos disfrutar de esta joya histórica.

En 1995, llegó el momento culminante: una rehabilitación integral brillante que devolvió el esplendor a los principales edificios de la Magdalena. ¡El palacio volvió a brillar con todo su esplendor! Y en la actualidad, es un lugar lleno de actividad, pues acoge congresos y reuniones durante todo el año. Pero atención, durante el verano, el Ayuntamiento hace un gesto generoso y cede el Palacio a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo para que sea el epicentro de sus actividades. ¡Un verdadero centro de conocimiento y diversión!

Principios del Palacio de la Magdalena

Península de la Magdalena, Reina Victoria y Pérez Galdós en 1912

¡Atención, amantes de la arquitectura y las intrigas reales! Se acerca el momento crucial en la historia del Palacio de la Magdalena. Finales de 1907 marcaron el inicio de un emocionante concurso de proyectos arquitectónicos, y al final se presentaron ocho propuestas que dejaron a todos boquiabiertos.

Pero la verdadera emoción llegó el 17 de septiembre de 1908 en San Sebastián, cuando los Reyes tuvieron la oportunidad de conocer los proyectos en persona. ¿Quiénes fueron los valientes arquitectos detrás de estas obras maestras? ¡Aquí vienen sus nombres! Eladio Laredo se llevó la palma con tres proyectos impresionantes. También participaron Valentín Ramón Lavín Casalís, Casimiro Pérez de la Riva, Emilio de la Torriente y, en colaboración, Gonzalo Bringas Vega y Javier González de Riancho.

Pero espera, la historia se pone aún más interesante. Un proyecto en particular destacaba entre los demás, el de Ralph Selden Wornum, fechado el 25 de julio de ese mismo año. Wornum, discípulo del famoso William Burges, ya había dejado su huella en lugares como Biarritz, San Juan de Luz y Gibraltar. ¡Pero eso no es todo! Antes de llegar al Palacio de la Magdalena, había creado dos obras impresionantes para la Familia Real: la Real Casa de Campo de Miramar en San Sebastián para la Reina Regente María Cristina (1893), y la Casa de Campo de Los Hornillos en Las Fraguas, Cantabria, para el Duque de Santo Mauro (1904).

Por otro lado, el proyecto de Bringas y Riancho, dos jóvenes talentosos recién graduados de la Escuela de Arquitectura de Madrid, era aún más llamativo que el de Wornum. Desde el principio, lo bautizaron como "Palacio Real", en perfecta sintonía con los deseos de los promotores municipales, quienes generosamente iban a donar a los reyes toda la Península de la Magdalena. Un artículo en La Voz de Cantabria del 23 de septiembre de 1908 describió el proyecto ganador de la siguiente manera: "El estilo del palacio es inglés, realzado y adornado con salientes, balcones, azoteas y otras modificaciones del estilo puro que no permite el país inglés, pero que son perfectamente adaptables a nuestras tierras".

¡Imagina la emoción y la creatividad desbordantes que estos arquitectos pusieron en sus propuestas! El destino del Palacio de la Magdalena estaba en manos de estos visionarios, y sus ideas transformarían el paisaje para siempre. ¡Qué privilegio haber sido testigos de ese momento de efervescencia arquitectónica y aspiraciones reales!

Comienzo de la construcción del Palacio de la Magdalena

Palacio de la Magdalena en 1909
Palacio de la Magdalena en 1909

En abril de 1908, el Rey aceptó la oferta del Ayuntamiento para construir el Palacio, y una comisión se encargó de obtener fondos a través de una suscripción popular. ¡La cantidad inicial alcanzaba el medio millón de pesetas! En agosto del mismo año, el Rey visitó el lugar donde se erigiría el Palacio y decidió que estuviera en lo más alto de la Península. ¡Nada como una vista panorámica para la realeza!

El proyecto de Bringas y Riancho se llevó la victoria entre las propuestas presentadas, pero aquí viene un giro interesante. La Reina, asesorada por el arquitecto Wornum, realizó algunas modificaciones al proyecto original. Cambios en la distribución de las habitaciones, la ubicación de la capilla... ¡todo para asegurarse de que la residencia real fuera perfecta!

Las obras comenzaron en marzo de 1909, con un presupuesto de 700,000 pesetas. La financiación provenía en parte de la suscripción popular y de la generosidad de Ramón Pelayo de la Torriente (más tarde Marqués de Valdecilla), un indiano y una de las mayores fortunas de la época. El terreno fue explanado, ocupando una superficie de 100 x 55 metros. ¡El Palacio iba tomando forma!

La descripción del proyecto era emocionante: piedra de mampostería de Cueto, cubierta de pizarra y un diseño rectangular con un cuerpo saliente hacia el norte. El Palacio contaba con cuatro niveles: sótano, planta baja, planta principal, ático y desván. ¡Una verdadera obra maestra arquitectónica!

creación del Palacio de la Magdalena 1911
creación del Palacio de la Magdalena 1911

Pero, ¿Qué hay del mobiliario? Los Reyes se involucraron personalmente en los detalles del interior. Recibieron el plano detallado en noviembre de 1910 y se ofrecieron a enviar muebles estilo español del Palacio del Pardo y muebles de estilo inglés de la casa Mapey de Bilbao. El diseño y la decoración estuvieron a cargo del Duque de Santo Mauro, quien reunió a varios especialistas para crear un ambiente digno de reyes. La Reina, aunque no visitó la Magdalena hasta septiembre de 1912, siguió de cerca cada paso de las obras y dio indicaciones precisas sobre el mobiliario. ¡Tenía que ser perfecto!

Finalmente, en mayo de 1912, el Ministerio de la Guerra entregó oficialmente al Ayuntamiento de Santander los terrenos y edificios de la Magdalena. El 4 de septiembre de ese mismo año, la Reina entró por primera vez en su Palacio y, el 7 de septiembre, se llevó a cabo una solemne ceremonia de entrega de la llave a Alfonso XIII. ¡La llave tenía grabado el escudo de Santander y las iniciales del matrimonio real!

El 4 de Agosto de 1913 Palacio de la Magdalena

A partir de ese momento, comenzó una nueva era de veraneos reales en Santander. ¡El 4 de agosto de 1913, los Reyes y los Infantes iniciaron sus vacaciones en el Palacio de la Magdalena! Y así comenzó una tradición que duraría hasta 1930, con cada verano lleno de alegría, brisas marinas y momentos inolvidables.

El Palacio de la Magdalena año 1914
El Palacio de la Magdalena año 1914

Residencia Real 1913 - 1930

Ah, los veranos reales en la Magdalena! Durante esos años entre 1913 y 1930, el Palacio se convertía en la residencia veraniega de Alfonso XIII, y era todo un bullicio de actividad y elegancia.

Cada temporada, el Palacio se llenaba de vida y color. El mobiliario, meticulosamente seleccionado, llegaba en primavera para vestir cada rincón con un toque regio. Y aunque parezca increíble, ¡muchas veces las piezas cambiaban de lugar! ¡Imagínate la emoción de explorar el Palacio y descubrir que la habitación que recordabas ahora estaba en otro rincón!

Aunque el Palacio irradiaba un estilo señorial, su verdadero encanto radicaba en la posibilidad de que la Familia Real estuviera más unida que nunca. Era un lugar donde los miembros de la realeza podían encontrarse y disfrutar de su tiempo juntos, lejos de las formalidades de los palacios en los que residían el resto del año. Incluso con todos los compromisos públicos y privados del Rey, encontraban tiempo para compartir momentos especiales en este rincón privilegiado.

Imagina las conversaciones animadas en los salones, los paseos por los jardines y la brisa marina acariciando sus rostros. ¡Sin duda, esos veranos en la Magdalena dejaron huellas imborrables en la historia contemporánea de España!

Pero la historia no acaba ahí. A lo largo de los años, el Palacio de la Magdalena ha vivido diferentes usos y transformaciones. Desde la II República, pasando por ser sede de la Universidad Internacional de Verano, hospital y residencia temporal para los damnificados por el incendio de 1941, hasta convertirse en propiedad de Don Juan, hijo de Alfonso XIII y Conde de Barcelona, junto con la Península.

 El Palacio de la Magdalena, cuna de la Universidad Internacional

Con la llegada de la II República, el gobierno decidió confiscar los bienes pertenecientes a la Casa Real, incluyendo el querido Palacio y la Península. ¡Vaya polémica se armó! Después de todo, esos tesoros eran propiedad privada del Rey, donados generosamente por la ciudad de Santander. En medio de todo el alboroto, en otoño de 1934, la Reina Victoria Eugenia solicitó al Gobierno republicano que le enviaran algunos muebles del Palacio a su nueva residencia en Londres. ¡Una mudanza real de lo más peculiar!

Pero la historia no se detiene ahí. El 23 de agosto de 1932, Fernando de los Ríos, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, firmó un decreto revolucionario: la creación de la Universidad Internacional de Verano en Santander. ¡Qué emoción! El 30 de enero de 1933, el Palacio de la Magdalena fue entregado oficialmente al Patronato de la flamante universidad, con ilustres rectores como Ramón Menéndez Pidal y Blas Cabrera.

Lamentablemente, la Guerra Civil Española (1936-1939) trajo consigo tiempos oscuros para el Palacio. Se convirtió en un hospital de sangre, mientras que los edificios de las Caballerizas se transformaron en un campo de prisioneros de guerra. ¡Qué cambio tan radical de usos!

Pero la llama del conocimiento no se apagó. Tras la guerra, en 1946, renació como la "Universidad Internacional Menéndez Pelayo". ¡Qué nombre tan elegante! La universidad pudo hacer uso de algunas instalaciones de la Península, como las Caballerizas, rebautizadas como "Residencia de la Playa", y el Paraninfo. A partir de 1953, estas sedes fueron compartidas con Las Llamas, en la zona norte de Santander. ¡Un espacio lleno de cultura y creatividad!

En 1954, el Palacio recibió un nuevo soplo de vida. Después de ser parcialmente restaurado, se firmó un convenio para que la UIMP utilizara parte de sus espacios. ¡Qué emoción! Desde entonces, el Palacio ha sido testigo de recitales poéticos, actuaciones musicales, cursos y exposiciones de arte. ¡Un lugar donde el conocimiento y la belleza se fusionan en perfecta armonía!

El Ayuntamiento de Santander compra el Palacio de la Magdalena

Pero el destino tenía otros planes para este magnífico edificio. En 1977, el Ayuntamiento de Santander adquirió el Palacio mediante compra, permitiendo que todos los ciudadanos pudieran disfrutar de este patrimonio histórico. ¡Y en 1995 se llevó a cabo una brillante rehabilitación integral de los principales edificios de la Magdalena! El Palacio renació con todo su esplendor, listo para acoger congresos, reuniones y ser el centro de actividades de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo durante los veranos.

Y no podemos olvidar mencionar la fascinante zona museística que alberga el Palacio, ofreciendo una parte significativa del patrimonio regio en su relación con la ciudad de Santander. ¡Es como un tesoro histórico esperando a ser explorado!

Así que la próxima vez que pasees por la hermosa ciudad de Santander, no olvides visitar el icónico Palacio de la Magdalena. Su historia intensa y su arquitectura cautivadora te transportarán a otra época. Y quién sabe, ¡quizás sientas el espíritu de la realeza que una vez llenó sus majestuosos salones!

¡Una transformación mágica! El Palacio de la Magdalena renace en todo su esplendor

Imagina un momento emocionante: el 14 de junio de 1995, los Reyes abren las puertas del Palacio tras su increíble proceso de rehabilitación. Bajo la dirección de Luis de la Fuente Salvador, el cambio es asombroso. Se ha logrado algo verdaderamente admirable al intentar mantener la esencia del proyecto original de Bringas y Riancho.

La restauración de los años noventa persiguió y alcanzó tres objetivos esenciales. En primer lugar, se buscó recuperar la luminosidad perdida, inundando cada rincón del Palacio con luz brillante y cálida. Luego, se emprendió la tarea de reorganizar los diferentes espacios dispersos en el edificio, dándole una nueva estructura coherente. Y, por último, se logró conectar el Palacio con su entorno, integrándolo armoniosamente en el paisaje circundante.

Ahora, cuando paseas por las zonas que albergan la fascinante zona museística, te sentirás transportado a la época dorada de los veraneos regios. El enfoque fue principalmente restaurador, con el objetivo de recrear la atmósfera histórica de aquellos días de esplendor. En otros lugares, se aplicó un criterio rehabilitador, adaptando algunos espacios para satisfacer las necesidades actuales.

Entre las impresionantes transformaciones, se destaca la construcción de un nuevo sótano que brinda aún más posibilidades al Palacio. Además, una magnífica escalera central se erige como una pieza central y emblemática que invita a explorar cada rincón.

El resultado de esta laboriosa restauración es un Palacio que resplandece con vida, devolviéndonos un tesoro arquitectónico lleno de historia y esplendor. Es un lugar donde el pasado se encuentra con el presente en una perfecta armonía, y donde todos podemos sumergirnos en la grandeza de tiempos pasados.

Un Palacio en constante movimiento: Descubre los usos actuales

Palacio de la Magdalena de Santander
Palacio de la Magdalena de Santander

El Palacio de la Magdalena ha adoptado una nueva vocación, convirtiéndose en un lugar excepcional para la celebración de congresos y reuniones. Aquí, se organizan encuentros de diversa índole, ¡incluso bodas civiles! Gracias a un acuerdo con el Ayuntamiento, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) hace uso del Palacio durante los meses de junio a septiembre, dotándolo de vida y actividad.

Historia del Palacio de la Magdalena
Historia del Palacio de la Magdalena

Todas las salas destinadas a conferencias y congresos, como el Hall Real, el Comedor de Gala, el Salón de Baile, la Sala Riancho, la Sala Bringas, las Salas de Audiencias, el Aula de Infantes, el Comedor de Infantes, el Aula Biblioteca y la Sala Duque Santo Mauro, están equipadas con sistemas de sonido y datos de última generación. Además, muchas de ellas cuentan con circuito cerrado de televisión, cabinas de traducción simultánea y aire acondicionado, garantizando así un entorno moderno y confortable para los asistentes.

No podemos dejar de mencionar los eventos singulares que han tenido lugar en este majestuoso escenario. El Palacio ha sido testigo de las reuniones de los ministros de Trabajo y Asuntos Exteriores de la Unión Europea durante la presidencia española en 1995, las Tertulias Hispano-Británicas en 1996, la cumbre Hispano-Francesa en 1999, la cumbre de ministros de Turismo de la Unión Europea en 2002 e incluso una reunión del Consejo Superior de Investigaciones Científicas presidida por S.A.R. Don Felipe de Borbón en el mismo año.

Además, el Palacio abre sus puertas para visitas turísticas a su zona museística, ofreciendo la oportunidad de explorar su rica historia y admirar su esplendor arquitectónico. ¡Solo necesitas reservar con antelación y embarcarte en un viaje fascinante!

El Palacio de la Magdalena ha sabido adaptarse al presente, brindando un espacio versátil y acogedor para todo tipo de eventos y siendo un destino imperdible para los amantes de la historia y la belleza.

 

Visita del Palacio de La Magdalena horarios y entradas

Descubre el Palacio de La Magdalena: Un Viaje al Pasado Real de Santander

Adéntrate en la historia y el esplendor del Palacio de La Magdalena, uno de los símbolos más icónicos de Santander. Este majestuoso edificio, construido para ser la residencia de verano de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, te transportará a una época en la que la ciudad brillaba como destino favorito de la aristocracia española.

Tres Formas de Vivir la Historia y visitar el Palacio de la Magdalena

Explorar el Palacio es una experiencia que se adapta a cada tipo de visitante:

  • Visitas Guiadas: Un recorrido clásico por el interior del Palacio, donde descubrirás su historia, arquitectura y las estancias principales que revelan la vida de la realeza.
  • Visitas Premium: Diseñadas para los más curiosos, estas visitas ofrecen acceso exclusivo a espacios especiales que habitualmente están cerrados al público, permitiéndote descubrir rincones únicos llenos de historia.
  • Visitas Teatralizadas: Para quienes buscan una experiencia inmersiva, estas visitas cobran vida gracias a actores que encarnan a los personajes históricos que habitaron el Palacio. Ideal para vivir la historia como si estuvieras dentro de ella.

Horario de visitas del Palacio de la Magdalena

horario de visitas del Palacio de la Magdalena
horario de visitas del Palacio de la Magdalena

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Un Interior que Deja Huella

El Palacio de La Magdalena impresiona por su elegancia. Cada estancia está decorada con exquisito mobiliario de época, lámparas deslumbrantes y obras de arte que reflejan el refinamiento de la realeza. Cada detalle cuenta una historia: desde las piezas únicas hasta los retratos y objetos que fueron testigos de los veranos reales.

Un Entorno que Enamora: Más Allá del Palacio de La Magdalena

Entorno del Palacio de La Magdalena
Entorno del Palacio de La Magdalena

El Palacio de La Magdalena no solo destaca por su imponente arquitectura, sino también por el maravilloso entorno que lo rodea. Los amplios jardines que lo circundan son el lugar perfecto para pasear y deleitarse con unas vistas impresionantes de los acantilados y el mar. Estos jardines son un oasis natural que añade aún más encanto a la experiencia de visitar la península.

Rincones Inolvidables en la Península de La Magdalena

La península alberga otros puntos de interés que complementan tu visita al Palacio y la convierten en un día lleno de descubrimientos:

  • Parque Marino al Aire Libre: Un espacio donde podrás observar diversas especies marinas en un entorno natural.
  • Faro de La Cerda: Este faro histórico, ubicado estratégicamente, ofrece vistas espectaculares y es un lugar ideal para los amantes de la fotografía.
  • Caballerizas Reales: Construidas como parte del complejo real, las caballerizas son otro rincón lleno de historia que merece la pena explorar.
  • Playas de La Magdalena y Bikini: Dos joyas de arena dorada que invitan a relajarse mientras disfrutas de las aguas tranquilas de la bahía.

El Tren Turístico: Una Forma Cómoda de Explorar

Para recorrer la península sin prisas y disfrutar de cada rincón, puedes subir al tren turístico que realiza un circuito por todos estos puntos de interés, incluyendo el Palacio. Este medio de transporte, gestionado por una empresa externa, ofrece una manera cómoda y pintoresca de descubrir los tesoros de la península mientras disfrutas de las vistas y el aire fresco.

La Península de La Magdalena es mucho más que su famoso Palacio; es un lugar lleno de belleza natural, historia y actividades para todas las edades. Ya sea paseando por sus jardines, descubriendo sus puntos turísticos o relajándote en sus playas, este enclave único en Santander te dejará recuerdos imborrables.

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