La Alameda de Oviedo Santander: Un Paseo con Historia y Encanto


¡Bienvenidos a un viaje fascinante por la historia y el encanto de la Alameda de Oviedo en Santander! Descubre cómo este emblemático paseo ha evolucionado a lo largo de los años, convirtiéndose en un lugar imprescindible para disfrutar en pleno corazón de la ciudad.
De Camino de Becedo a la Alameda de Oviedo
Si las calles hablaran, la Alameda de Oviedo de Santander tendría muchas historias que contar. Lo que hoy es un agradable paseo lleno de vida y actividad, en 1833 era solo una vaguada conocida como el "Camino de Becedo". Ese año, se iniciaron los trabajos para convertirla en un paseo que conectara Cuatro Caminos con la actual plaza de Numancia. Pero eso no fue todo: junto al paseo, se construyó una calzada para dar paso al Camino Real a Castilla. ¡Nada mal para una remodelación urbana del siglo XIX!
La Alameda Segunda: Un Nombre con Historia

El nuevo paseo pronto se llenó de vida. Para 1834, los primeros paseantes ya lo conocían como la Alameda Larga, aunque años después pasó a llamarse Alameda Segunda. Pero el nombre definitivo llegó en 1909, cuando Santander y Oviedo sellaron su amistad con un gesto inolvidable: el renombramiento del paseo como Alameda de Oviedo. Un guiño histórico entre dos ciudades con mucho en común.
Bancos, Árboles y un Toque de Elegancia
Desde sus inicios, la Alameda de Oviedo fue un rincón especial para los santanderinos. Sus bancos de piedra con respaldos de hierro forjado ofrecían el lugar perfecto para el descanso, algunos de los cuales fueron trasladados a los famosos Jardines de Pereda. En un principio, la Alameda estaba flanqueada por altos chopos, pero hoy son los majestuosos plátanos de sombra los que vigilan el paseo. En 1946, una parte del paseo se convirtió en la actual calle Vargas, cumpliendo así con el plan original de 1833.
La Alameda de Oviedo: Fiestas, Ferias y Monumentos Emblemáticos
La Feria de Santiago: El Alma de la Alameda
Desde 1869, la Alameda se convirtió en el epicentro de la feria de Santiago, con barracas y atracciones que hicieron las delicias de varias generaciones. Sin embargo, en 1947, las reformas urbanas obligaron a trasladar la feria a otra ubicación.
El Arco Monumental y su Fuente (1885)

En 1885, con la llegada del agua potable a Santander, la Alameda se engalanó con una espectacular fuente y un arco monumental, acompañados por un templete donde se celebraban conciertos nocturnos en verano. Porque, ¿Qué sería una fiesta sin música?
La Feria de Muestras y las Remodelaciones
En 1932, la Alameda acogió la Feria de Muestras, celebrada anualmente hasta la Guerra Civil. Ese mismo año, se rediseñaron los jardines, se instaló una fuente luminosa y se construyó una bolera. ¡Nada como un buen partido de bolos para animar la ciudad!
En 1947, aparecieron dos glorietas nuevas, en la plaza del Reenganche (hoy Juan Carlos I) y frente a la calle Perines, donde se colocaron monumentales farolas rescatadas de la plaza de Farolas. Y en 1948, se levantó en Cuatro Caminos un hito conmemorativo del 700º aniversario de la Reconquista de Sevilla por la Marina de Castilla. ¡Historia en cada rincón!
Los Tesoros de la Alameda
Escudos con Historia
Las piedras hablan, y en la Alameda, varios escudos de piedra blasonaban los restos de casonas de la Puebla Vieja, rescatadas del incendio de 1941. Estos adornos históricos permanecieron en el paseo hasta los años 80, cuando fueron trasladados a un almacén municipal.
El Monumento a la Catedral de Oviedo
En 2009, Oviedo quiso sellar su amistad con Santander regalándole una réplica de la Catedral de Oviedo, que hoy puedes admirar en la Alameda, justo frente al Centro de Salud de la calle Vargas.

La Farola de las Cuatro Estaciones
En 2011, se sumó otro toque de distinción: la Farola de las Cuatro Estaciones, que anteriormente había iluminado la plaza del Ayuntamiento.

Un Paseo con Vida Propia
Hoy en día, la Alameda de Oviedo sigue siendo uno de los rincones más queridos de Santander. Perfecta para un paseo relajante, cuenta con bancos, zonas de juegos para niños y terrazas donde disfrutar de un café. Además, sigue siendo sede de ferias, exposiciones y muestras de artesanía.
Si visitas Santander, no puedes perderte un paseo por la Alameda de Oviedo. Su historia, su ambiente y su esencia la convierten en un lugar único, donde el pasado y el presente se dan la mano. ¡Descúbrela y déjate conquistar por su encanto!
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