Los raqueros

Los raqueros santanderinos
Mirando hacia atrás en el tiempo, durante el siglo XIX, la vida en Santander giraba en torno a la bahía. Era allí donde los niños más pobres se divertían mientras trataban de escapar de la miseria que envolvía sus humildes días.
Los raqueros, que en muchas ocasiones eran huérfanos y no tenían hogar, pasaban los días junto al mar y aprovechaban la visita de los transeúntes y pescadores, quienes se divertían lanzando monedas al agua para ver cómo los pequeños las recogían.

El término Raquero
El término "raquero" es utilizado para describir a estos jóvenes, y aunque su significado original se relacionaba con el robo de barcos y puertos, en el pasado se utilizaba para describir a los niños que, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, merodeaban por el puerto de Santander en busca de monedas que caían al agua. Aunque el término ha perdido su significado original y se ha convertido en algo despectivo, sigue siendo importante recordar la figura del raquero como parte de la historia y la identidad de Santander.
José María de Pereda y el termino "raquero"
José María de Pereda, el reconocido novelista cántabro, fue quien recuperó la historia de estos jóvenes en su famosa obra Escenas Montañesas, publicada en 1864. En este trabajo, los describió de la siguiente manera:
José Ramón Saiz Viadero y los raqueros
El historiador José Ramón Saiz Viadero, autor del Diccionario para uso de raqueros y de Historias de raqueros, ha destacado la importancia de mantener vivo el recuerdo de los raqueros, ya que su presencia no solo representa la miseria de una parte de la población infantil y juvenil de aquellos tiempos, sino que también es representativa de los niños huérfanos que no tenían otra opción que vagabundear para sobrevivir.
El monumento a Los raqueros

En la hermosa bahía de Santander, justo al lado del Muelle de Calderón, se encuentra un grupo de jóvenes (los raqueros) que pasan sus días disfrutando del mar y contando las olas. Estos jóvenes, que han sido eternizados en bronce por el escultor santanderino José Cobo Calderón en 1999, han dejado su huella en la historia de la ciudad y en las postales veraniegas que inundan las redes sociales.

El monumento a los Raqueros, es una visita imprescindible en Santander. Las esculturas, realizadas a tamaño natural, son muy realistas y están hechas de bronce, pero están llenas de vida y parecen que van a comenzar a jugar en cualquier momento. Uno de los niños está a punto de lanzarse al agua para recoger su pequeño tesoro, mientras el resto esperan su turno contemplando la escena divertidos, impacientes y esperanzados.

El monumento cuenta uno de los muchos capítulos de la historia de Santander y se ha convertido en uno de los monumentos más populares de la ciudad. Es fácil de encontrar, ya que está ubicado en el paseo marítimo, entre el Palacete del Embarcadero y el Club Náutico de Santander. Y es imprescindible entre las cosas que ver en Santander.
Aunque hoy en día no se ven a los raqueros de antaño en los puertos de Santander, su recuerdo sigue vivo en la literatura, la fotografía, la pintura y la escultura. Son parte de la historia de la ciudad y su identidad, y merecen ser recordados y honrados como tal.
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