Puertochico


Puertochico: Un Viaje a la Historia y el Alma de Santander
Puertochico, conocido en ocasiones como Puerto Chico, es uno de los enclaves más emblemáticos de la ciudad de Santander, en la región de Cantabria, España. Este barrio, formado por un intrincado entramado de calles que abrazan la dársena del mismo nombre, está impregnado de una rica historia y un profundo carácter marinero que, a lo largo de los años, ha sabido adaptarse sin perder su esencia.
El Corazón de Puertochico

Puertochico se articula alrededor de calles tan icónicas como la plaza de Puertochico (anteriormente conocida como Plaza de Matías Montero), la calle Hernán Cortés, Castelar, Peña Herbosa, Juan de la Cosa, Bonifaz, Casimiro Sainz, Reina Victoria, Canalejas y Tetuán. Esta última, considerada la parte más noble del barrio, representa la transición de un lugar puramente marinero a un entorno que combina historia, cultura y modernidad. Durante siglos, estas calles fueron el hogar de una vibrante comunidad pesquera antes de que el Barrio Pesquero asumiera este rol.
Historia y Transformación Urbana
En el siglo XIX, los bajos de las casas en Peña Herbosa, Bonifaz y Tetuán albergaban bodegas donde se almacenaban aparejos, artes de pesca y barriles de raba. La construcción de nuevos muelles y la urbanización en Peña Herbosa marcaron un hito en la evolución del barrio. La dársena, obra de la Unión Mercantil, se convirtió en el epicentro del barrio, tal como lo describió Rafael González Echegaray: una dársena casi cuadrada con pequeños espigones que hoy en día abarcan la Plaza de Matías Montero y el área de muelles adyacentes.
Este entorno, lugar de amarre de embarcaciones pesqueras, cautivó la imaginación de artistas y escritores como José Gutiérrez-Solana y Pancho Cossió, quienes inmortalizaron las escenas diarias del desembarco de pesca y la vida marinera.
El Alma Marinera de Puertochico
Puertochico fue el último refugio de los raqueros, aquellos niños que, hasta la Guerra Civil, se zambullían en busca de monedas lanzadas por los turistas. El barrio también presenció tragedias durante las galernas, cuando las tormentas se cobraban la vida de marineros que desafiaban el mar en sus traineras.
La gastronomía también dejó su huella en el barrio. Mesones locales servían sardinas asadas y marmitas de bonito, platos que se convertían en verdaderos festines para la comunidad marinera. Estas imágenes evocadoras fueron descritas por Gutiérrez-Solana en su obra La España negra (1920):
“Desde los balcones de mi casa se veía una vista admirable: la terminación del muelle y la gran explanada de Puertochico… mujeres con las piernas desnudas, abrumadas por el peso de los capachos llenos de sardinas, y marineros con trajes pintorescos y redes llenas de plomos…”
Un Faro de Cultura y Modernidad
A lo largo del siglo XX, Puertochico evolucionó sin perder su encanto. Se transformó en un epicentro político y cultural con instituciones como la Diputación, el Museo de Prehistoria, la Estación de Biología Marina y, más recientemente, el Centro Cultural Doctor Madrazo. Este último, situado en la antigua casa de Castelar, simboliza la transición del barrio hacia un enclave de encuentro para la comunidad local.
Con la transformación del puerto marinero en un moderno puerto deportivo, Puertochico se ha reinventado como un espacio vibrante donde convergen pasado y presente. El Real Club Marítimo de Santander, situado junto a la dársena, es un reflejo de este equilibrio entre tradición y modernidad.
Puertochico Hoy

Hoy, Puertochico es el punto de encuentro de jóvenes y mayores. Sus numerosos bares y terrazas atraen a santanderinos y visitantes, quienes disfrutan de la vida nocturna y de los paseos con vistas a la bahía. Este barrio, camino hacia El Sardinero, mantiene su esencia como el "último reducto de los mareantes", según lo describiera José Simón Cabarga.
Puertochico no es solo un barrio de Santander; es un testimonio viviente de su historia, su cultura y su alma marinera. Es un lugar donde el pasado se encuentra con el presente, creando una experiencia que cautiva a todos los que lo visitan.
Monumento a José del Río Sainz en Puerto Chico Santander

A un poeta del mar
En pleno corazón de Puertochico, frente al Real Club Marítimo de Santander, se alza un monumento que rinde homenaje al poeta José del Río Sainz, conocido cariñosamente como Pick. Una inscripción en la base de esta obra de bronce reza: “Este muelle fue dedicado al poeta José del Río Sanz con motivo de su centenario 1884-1984”.
Nacido en Santander, este ilustre montañés destacó como navegante, periodista y, sobre todo, como un gran poeta del mar. Su obra alcanzó el reconocimiento en 1925, cuando recibió el prestigioso premio Fastenrath de la Real Academia Española por su libro Versos del Mar.
La estatua, creada por el escultor José Villalobos y Miñor, inmortaliza la memoria de Pick, quien también fue nombrado socio de honor del Ateneo de Santander, un tributo a su contribución cultural y literaria.
La ciudad de Santander honra así a uno de sus hijos más ilustres, cuya poesía capturó la esencia del mar y la vida marinera. Entre sus obras más destacadas se encuentran Versos del mar y de los viajes, La belleza y el dolor de la guerra y La amazona de Estella. Sin embargo, es El soneto del capitán el poema que, tal vez, mejor encapsula su alma poética.
El monumento no solo celebra su legado, sino que invita a todos los que pasan por Puertochico a recordar la profunda conexión entre Santander y su mar, ese mar que inspiró los versos inmortales de Pick.
Como llegar a Puerto Chico de Santander
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